Y cuando pensaba que todo estaba perdido... cuando daba por hecho que todo había terminado... cuando por fin te había creído... vuelves para cambiar mi mundo.
De nuevo me encontraba en el filo del acantilado, estaba a punto de lanzarme al vacío. Otra vez con esas palabras que quemaban en mi garganta, que al salir de mi boca iban a doler. Una última conversación. Porque era el momento de poner toda la carne en el asador. Porque era o todo o nada.
Una confesión que llevaba tiempo aplazando.
Un secreto oculto. Un secreto a voces.
Sentimientos que me negaba a decir en voz alta. Sentimientos que debía ocultar. Sentimientos que se reflejaban en mis ojos.
Una conversación que empezaba mal. Una conversación que inesperadamente dio un giro. Una conversación que terminó como tantas veces había soñado...
Al despertar quise llorar, derramar todas esas lágrimas que llevaba tanto tiempo guardando. No lágrimas amargas que duelen. Lágrimas de felicidad de esas que limpian todo aquel dolor y toda esa espera.
A veces sigo pensando que estoy dormida, que estoy soñando despierta, que esto no es más que uno de tantos sueños que he tenido.
Si es así, no importa. No quiero despertar.