Tenemos la mala costumbre de dejar para luego, de reír poco y de querer hacerlo mañana. La mala costumbre de echar de menos en lugar de hacerlo de más. La mala costumbre de usar la palabra "luego" y no "ahora".
Cometemos el error de querer tarde. De valorar tarde. De pedir perdón demasiado pronto. Perdonar nos hace grandes pero cuando tienes que perdonar todos los días al final un "lo siento" se convierte en el comodín de cualquier pretexto injustificado, innecesario e inmerecido.
Cometemos el error de contar mentiras con facilidad y de tener que hacer un master para descubrir verdades. Tenemos la mala costumbre de sentirnos mal por decir "no" y de creernos mejores por decir "si".
Nos asusta el cambio y lo desconocido cuando nos deberían asustar otras cosas. Debería asustarnos no actuar por miedo. Debería asustarnos abrazar a alguien y ser incapaces de sentir esa sensación que producen los abrazos. Debería asustarnos irnos a la cama y no sentir nada.