Los puntos se han caído de la mesa. Han saltado y rebotado en cada rincón de la habitación. Están esparcidos por el suelo junto a mis zapatos y los suyos.
Algunas cartas también han volado en cualquier dirección pero distingo algunas de mis cartas cerca del desastre de ropa y copas. Distingo dos ases. Entre corazones y tréboles. Entre cartas negras y cartas rojas.
Hay más cartas tiradas por el suelo y sobre la mesa pero las suyas una vez más siguen siendo un misterio para mí...
jueves, 8 de enero de 2015
domingo, 4 de enero de 2015
Juegos de azar y otras mentiras
Miro mis cartas. Le doy una nueva calada a su cigarro y dejo que el humo se escape entre mis labios. Lo dejo junto a la montaña de puntos que se ha acumulado sobre la mesa, nada de fichas en este juego. Nada de reglas. Nada de excusas. Solo puntos.
Me muerdo el labio y tomo la decisión de apostarlo todo. Una vez más apuesto por encima de mis posibilidades como si no supiera que mis cartas no valen nada. Usted, jugador experto, estratega hábil mira fijamente mi rostro, lo sabe. Sabe que es un farol.
Está esperando una señal de debilidad, espera que me eche atrás, espera que recoja mis pertenencias esparcidas sobre la mesa e incluso por el suelo y salga corriendo. Pero no quiero hacerlo.
Es hora de mostrar sus cartas.
Me muerdo el labio y tomo la decisión de apostarlo todo. Una vez más apuesto por encima de mis posibilidades como si no supiera que mis cartas no valen nada. Usted, jugador experto, estratega hábil mira fijamente mi rostro, lo sabe. Sabe que es un farol.
Está esperando una señal de debilidad, espera que me eche atrás, espera que recoja mis pertenencias esparcidas sobre la mesa e incluso por el suelo y salga corriendo. Pero no quiero hacerlo.
Es hora de mostrar sus cartas.
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