La cuenta atras ha comenzado.
Esta vez la espera es el proceso que necesito para despedirme. Para terminar de una vez contigo. Y, sobretodo, conmigo.
Tengo un billete de ida... pero no de vuelta
Es hora de cerrar la maleta. Llena de cosas necesarias y otras no tanto. Como tus ojos cuando me miraban con ese algo que entendí tarde. O que no quise entender en su momento. Me llevo mis sonrisas sin abrir y mis ganas de vivir. Las lágrimas las dejaré en el aeropuerto junto al sonido de tu voz. Junto al aroma de tus abrazos. Junto a los demás líquidos que no dejan entrar al avión. Los miedos me los he olvidado en casa y no tengo tiempo de volver a por ellos.
Como siempre llego tarde.
Me llevo mis converse y mis pantalones rotos para reconocerme cuando me mire en el primer espejo que encuentre. Porque probablemente olvide quien soy. Y con suerte lo descubra después.
Me he olvidado de las despedidas, de los abrazos largos e incomodos. De escuchar frases vacías y de mentiras que quieren ser verdades. He olvidado los puntos de más y esta vez solo hay uno en mi bolsillo.
Esta vez no habrá despedidas
porque ni siquiera yo sabía
que no regresaría.