viernes, 28 de septiembre de 2012

La caja de Pandora

Hace unos meses guardé una caja debajo de mi cama y todavía no soy capaz de abrirla. Puede parecer una caja común a simple vista pero yo sé que es mucho más. Está llena de deseos rotos y promesas sin cumplir...

Al principio de ella salían voces, unas demasiado crueles, que se metían en mi cabeza. Decían cosas sin sentido, cosas que no podía comprender, cosas que no quería aceptar. Con el tiempo esas voces se han convertido en un murmullo constante que aun sigue haciendo daño.

Sus palabras pierden fuerza por el día incluso hay momentos que me dan una tregua pero cuando el sol se va vuelven para atormentarme...

Tengo miedo de ella. Tengo miedo de mirar dentro y quedarme atrapada en sus recuerdos.

Dentro de poco me alejaré de ella y quizás desde la distancia no escuche ese susurro que proviene de su interior...

viernes, 21 de septiembre de 2012

Humo enmascarado


Todo comenzó con una simple calada... una calada que marcaría el principio de mi revolución...

Para algunos puede parecer un gesto inocente incluso estúpido pero para mí fue el comienzo de mi propia rebelión de colocar un punto, un punto seguido o un punto final pero un punto al fin y al cabo. Un punto necesario.

Era algo que necesitaba hacer, que tenía que hacer. En ese momento firmé mi sentencia aceptando las posibles consecuencias de mi pequeño acto. El humo de ese cigarro enmascaraba mi independencia, cada calada era la despedida de una bonita historia. Con cada calada le demostraba al mundo que ahora era la dueña de mi vida.

Ahora puedo continuar escribiendo nuevos capítulos, nuevas historias en las que por fin soy la protagonista. Hay nuevos personajes que han pasado a convertirse en principales y otros que han pasado a ser simples secundarios y quizás otros que ni siquiera sigan en esta historia...

Cuando el cigarro se consumió me di cuenta de que era libre como ese humo que se escapaba entre mis labios...


miércoles, 12 de septiembre de 2012

Papel arrugado

Coge un papel; arruga ese papel hasta convertirlo en una bola; con el papel entre tus manos discúlpate, será una disculpa sincera porque realmente estas arrepentido de lo que has hecho; ahora coge la bola de papel e intenta que el papel vuelva a ser como era: liso, sin arrugas, perfecto.

¿Has podido? No, esa es la dura verdad. No puedes hacer que el papel vuelva a ser lo que era.

Eso es lo que ocurre con las acciones, con las discusiones, con las palabras, con los gestos, con las miradas... Cada hecho influye. Cada arruga en ese papel deja una marca. Puedes arrepentirte y perdonar pero siempre quedará esa arruga para recordarte aquello que has vivido. No se trata de rencor, de no saber perdonar, se trata de que cada arruga trae consigo una experiencia, una lección que nos hemos visto obligados a aprender.

Esas son las lecciones que de verdad importan aquellas que dejan una marca bien profunda. Son las más valiosas pero también son las más dolorosas.

Siempre hay que sacar fuerzas, no permitir que esa herida nos consuma. Es muy díficil, lo sé, pero no es imposible.

¿Volverá un día ese papel a ser lo que era?  Me gustaría pensar que si pero algo dentro de mí me dice que no es posible

El tiempo pasará para ese papel y mientras el tiempo avanza el papel seguirá su camino, uno lleno de nuevas experiencias y nuevas lecciones que tambien deberá aprender.




Roca o Mar

Si tuvieras que apostar entre el mar y la roca ¿Cuál elegirías?

La roca es fuerte, sin duda sería el mejor adjetivo para describirla. Es dura e irrompible y no cambian de sitio tan fácilmente.

Desde la más pequeña a la más grande de las rocas ellas están ahí, inmóviles. Nos asombran e intimidan con su grandeza, con su fortaleza, con su resistencia...

Ellas no escuchan, no se dejan llevar. Ellas hacen su vida en solitario.

En cambio el mar... el mar es muy diferente.

El mar es cambiante pero en esencia es siempre el mismo. Pero la cualidad más importante del mar es su constancia, como no se detiene ante nada y con sus olas rompe en cualquier superficie no importa que sea una playa tranquila y paradisiaca de arena blanca o un asombroso e intimidante acantilado. Ellas rompen a cada instante. Ellas no se dejan intimidar. No importa lo fuerte y dura que sea esa roca, el mar podrá con ellas.

El mar tiene esa capacidad. Aunque nos parezca delicada e incluso frágil, el agua tiene la fuerza para destruir una roca, no importa como sea, pero con su constancia terminará disolviendola a su voluntad. No importa el tiempo que tenga que emplear para ello porque siempre se saldrá con la suya.

Una simple gota es capaz de cambiar una roca y convertirla en una asombrosa estalagmita. Una simple gota es capaz de penetrar en esa roca y con la ayuda del tiempo será capaz de crear una grieta, una herida que será el comienzo de todo...

Las rocas son fuertes, pero el mar no se rinde nunca.

Yo elijo ser agua.