Todo empezó con una simple chispa. Una mirada que ocultaba una propuesta indecente.
El fuego siempre resulta atractivo.
Y yo decidí quemarme.
Decidí arder contigo.
Las alarmas contra incendios no estaban atentas ante tal delicioso desastre.
El agua no estaba preparada para luchar contra el deseo de la piel.
Nada podría detenerlo porque ambos firmaron su sentencia con la primera caricia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario