Nunca he podido escribirte cuando yo deseaba.
Solo puedo hacerlo cuando las palabras
se desbordan en mi cabeza.
Cuando los recuerdos
explotan a mi alrededor.
Cuando mis labios arden
y mi cuerpo se congela.
Me regalaste una canción.
Y otra. Y otra. Y otra.
Pero es ahora cuando sus letras duelen.
Ahora aprecio sus letras por encima
de la melodia.
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