miércoles, 28 de noviembre de 2012

Vieja amiga

Hacía tanto tiempo que no te veía, vieja amiga, que verte tan sucia y abandonada fue como contemplar el reflejo de mi propia alma.

Tú siempre tan limpia y cuidada. Tú que nunca te faltó nada. Tú que te llevabas toda su atención y dedicación. Tú que eras su ojito derecho, dime ¿qué ha pasado?

Siempre eras tocada con una delicadeza y ternura que con tu melodía impresionabas a cualquiera que te escuchaba. Sus manos sobre tu cuerpo hacían vibrar cada rincón de esa habitación. Sus dedos, ágiles y con movimientos expertos y seguros, conseguían fijar la atención de cualquier público... Cuando eras tocada por él nadie se quedaba indiferente...

Pero el tiempo ha pasado y todo ha cambiado desde entonces. Ahora ese color vino que te caracterizaba se ha apagado. Esa luz que te hacía brillar ha desaparecido. Hoy una capa de suciedad mancha tu cuerpo y oxida tus cuerdas. Sus manos ya no te tocan. Sus dedos ya no te hacen vibrar.

Él te ha olvidado, te ha cambiado por otra diferente y tú tienes otro dueño. Alguien que podrá cuidar de ti o no hacerlo. Ahora todo depende de la suerte que tengas.

¿Alguna vez pensará en ti? ¿Recordará las tardes que dedicaba a tocar tu cuerpo? ¿Te echará de menos? ¿Podrá volver a tocarte? Nunca lo sabremos.

Yo te echaré de menos, echaré de menos pelear contigo por conseguir su atención.

Algún día espero volver a verte brillar de nuevo...



No hay comentarios:

Publicar un comentario