Siempre acabo volviendo, volviendo a intentarlo de nuevo.
Me empujas lo suficientemente fuerte como para que me derrumbe lejos, donde tú no puedas verme y así la conciencia y el corazón no te molesten. Me empujas lo suficientemente suave como para que no me pierda y encuentre el camino de vuelta.
¿Y si desaparezco? ¿Y si te vuelvo a buscar?
Y aparezco al final. Siempre por inercia. Solo puede ser por eso. Si no, es imposible explicar que este dispuesta a soportar esto.
¿Y si desaparezco? ¿Y si esta vez desaparezco?
Tú no vendrías a buscarme. En realidad lo sé. Siempre lo he sabido. Debería ser razón suficiente para que desaparezca de verdad. Y así acabar con este juego de una vez.
El juego ha terminado. En realidad terminó antes de empezar.
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