Dos cuerpos y tan solo un ganador.
Y esa no seré yo.
¿Cuál es el trofeo?
Quizás sea mi corazón.
Embestido por esta fuerza descomunal que me arrasa.
Que me quema.
Que me atrae como la luz a las polillas.
Y al igual que para las polillas el final es el mismo: la muerte.
La muerte de un corazón ilusionado.
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