Intento tocar el barro a pesar de todas las advertencias.
Pienso: "si solo lo toco un poco no acabaré manchada o tan solo mancharé un poco mis dedos". Pero una vez más me trato de engañar a mí misma, por un momento, como si no supiera como funciona el barro. Quizás al principio solo ensucie mis dedos, pero tarde o temprano también mancharé mis manos, mis brazos, mis pies y probablemente acabe manchando mi vestido nuevo.
Esta vez me mancharé de barro una vez más. Solo hoy.
Pero después me tiraré al río, me sumergiré y limpiaré todo rastro de suciedad. Saldré a la orilla con mi vestido nuevo, mojado, limpio... y esta vez resistente a las manchas de barro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario